Partiremos de la premisa que para aprender a conocer debe existir ante todo el deseo de conocer. No solo por parte del alumno sino también por parte del maestro.
La etapa del conocer, es el momento en el cual se capta la realidad tal cual como es, independiente de toda apreciación subjetiva. Se trata entonces de la comprensión del “en sí” de cada cosa, pensamiento o situación, adecuando la mente a la realidad. Para ello es necesario comprender que esa realidad a la cual nos referimos es una realidad situada en un espacio y tiempo determinados ya que va relacionando lo hallado con otras ideas, conceptos y conocimientos.
Este proceso de aprendizaje con lleva al contenido conceptual, del que sé y qué aprendo.
Una vez que tengo un concepto y conocimiento previo, inicio el momento de captar la necesidad de aprender, de abrirse al nuevo aprendizaje. Esta etapa o momento la llamaremos acogida.
Como su mismo nombre lo indica es apropiarse de lo conocido. Asumir como propias vital y creativamente las ideas valor – objetivas que se presentan y rechazar las ideas anti – valores que cortan la creatividad, la iniciativa, el proceso y/o crecimiento de la persona en su formación intelectual[1].
Por tanto la acogida al nuevo aprendizaje busca el enriquecimiento de la persona y la ayuda a comprometerla con aquello que ha conocido, dejando de lado toda actitud indiferente y todo objetivismo desencarnado.
Este nuevo aprendizaje comprende el contenido actitudinal.
Durante este periodo de descubrimiento, viene el contenido procedimental, es decir no basta con quedarse en el mero concepto de las formas, de la teoría o de la necesidad de aprender. Sino de reflejar en la propia vida actitudes que demuestren la interiorización de los conceptos, de las ideas y de los nuevos aprendizajes conocidos y asumidos.
Se trata de una unidad integrada, los conocimientos y criterios que ordenan los sentidos e iluminan las acciones. La vida diaria debe guardar coherencia con lo que se conoce como bueno, necesario y aplicable en todas las circunstancias de la vida[2].
Es el saber hacer y hacer en las dimensiones humanas, ya que todo lo conocido, acogido y aprendido debe llevarnos a tomar una actitud de vida diferente. Asumiendo posturas de acuerdo al entorno en el cual vivo y me relaciono.
Esta aproximación al proceso de aprendizaje no tiene definida una teoría psicológica de aprendizaje pues toma de varias para crear una nueva estrategia de soluciones en los entornos educativos actuales.
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